MI LESIÓN DE RODILLA:

Como bien leísteis en el post anterior me lesioné la rodilla jugando a voleibol, pero ¿cómo fue exactamente? Pues bien, voy a contaros la historia. Era un día de entrenamiento, de esos que no apetece ir, estaba lloviendo, hacía frío y acaba de salir de clase. Sin pensarlo me puse la equipación con las rodilleras incluidas porque así tenía menos frío y me fui a entrenar. Llegué al pabellón y había un montón de goteras por lo que nos tocó llamar a limpieza para que pusieran cubos y fregasen el agua. Comenzamos como siempre a correr para calentar, movilidad articular y un par de ejercicios de calentamiento como en todos los entrenes. Ese día nos tocaba practicar recepción que en un nivel un poco alto de vóley el entrenador te exige que te mates buscando el balón con tal de que no caiga al suelo, odiaba esos entrenamientos. En mi equipo había una chica que se llamaba Laura, vaya saque tenía, recuerdo que sacó y me tocó a mí recibir esa pelota que estaba predestinada a ir al suelo. Me tiré a por ella con tal de que no tocase el suelo sin darme cuenta de que tenía una rodillera bajada. Me tiré con todas mis fuerzas a por ese balón y vi las estrellas. Mi rodilla chocó con el suelo y empecé a notar un dolor insoportable, de estos que te quedas super amargo, como cuando te las con el dedo meñique en una puerta, que mal cuerpo se me puso. Me dolía toda la rodilla, no podía describir como era el dolor ni en qué zona me dolía porque tenía una molestia en toda la rodilla, extendía la pierna, la doblaba, me ayudaron a estirar y nada, me seguía doliendo. Llamé a mis padres y vinieron a por mí enseguida y cuando me recogieron nos fuimos directos al hospital. Me dijeron que tenía una lesión en el menisco y que tenia que ir a rehabilitación en el hospital. Tras un mes yendo no veía mejora por lo que decidí ir a otro traumatólogo. Este me dijo que se me había salido el líquido de la rodilla y me hizo mil pruebas que no tenían ningún sentido. Me dio dos semanas de baja y me hizo otra revisión donde me diagnosticó que tenía el ligamento cruzado roto y que había que operar. Yo no entendía nada porque lo que me dolía la rótula. Antes de decirle que, si a la operación hablé con mi tía y me recomendó a mi actual fisio, Juan. Fui a verle y me dijo que tenía los dos cartílagos desgastados, más el derecho que el izquierdo, este diagnóstico fue el bueno y me mandó ejercicios de fuerza para hacer en casa, con la finalidad de fortalecer los músculos que rodean la rodilla para que no recayese el peso sobre la misma. Tras tres duros meses de dolor y haciendo esos ejercicios tan insoportables y cansados, conseguí recuperarme y al fin pude volver a entrenar, eso sí, el primer entrenamiento lo cogí con más fuerzas que nunca.

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